AHA vs BHA: cuál elegir según tu piel

AHA vs BHA: cuál elegir según tu piel

La diferencia entre AHA y BHA no es de intensidad ni de precio: es de mecanismo y de dónde actúan. Los AHA (alfa-hidroxiácidos) exfolian la capa más externa de la piel mejorando textura, luminosidad y manchas superficiales. Los BHA (beta-hidroxiácidos) son solubles en grasa, así que pueden entrar al interior del poro y limpiar el sebo acumulado. Si tu piel tiene poros visibles, puntos negros o tendencia acneica, BHA. Si lo que molesta es la textura áspera, las manchas o la piel apagada, AHA. Muchas pieles necesitan los dos, pero en momentos distintos.

Qué son los AHA y cómo actúan

AHA es la sigla de alfa-hidroxiácidos. Los más comunes son el ácido glicólico (derivado de la caña de azúcar) y el ácido láctico (derivado de la leche). Actúan en la superficie: disuelven los puentes que mantienen unidas las células muertas de la capa más externa de la piel, permitiendo que se desprendan de forma pareja. El resultado visible es una piel con mejor textura, tono más uniforme y manchas más atenuadas con el uso sostenido.

El ácido glicólico tiene la molécula más pequeña de la familia, así que penetra con más facilidad y actúa más rápido, pero también puede ser más irritante para pieles sensibles. El ácido láctico tiene molécula más grande, actúa de forma más suave y además aporta hidratación. Es la primera opción si tu piel es reactiva y querés empezar a incorporar ácidos.

Qué son los BHA y por qué son diferentes

BHA es la sigla de beta-hidroxiácidos. El representante casi exclusivo de esta familia en skincare es el ácido salicílico. La diferencia clave con los AHA es química: el ácido salicílico es liposoluble, es decir, se disuelve en grasa. Eso le permite atravesar el sebo que tapa el poro y actuar desde adentro, no solo en la superficie.

Por eso el BHA es el ácido de referencia para pieles grasas, mixtas, con poros dilatados, comedones (puntos negros y blancos) y acné no inflamado. Además tiene propiedades antiinflamatorias, lo que lo hace tolerado por muchas pieles reactivas que no aguantan el glicólico.

Cómo decidir cuál usar

La elección no es universal: depende de lo que querés tratar.

  • Textura irregular, piel apagada o manchas superficiales: AHA (glicólico o láctico según tolerancia).
  • Poros visibles, puntos negros o exceso de sebo: BHA (ácido salicílico).
  • Piel seca o sensible que quiere empezar: ácido láctico al 5-10%, concentraciones bajas.
  • Piel mixta con manchas y poros: pueden usarse los dos, pero no en la misma aplicación. Una alternativa es alternar días o usar un producto que los combine en concentraciones moderadas.

Un punto importante: los ácidos exfoliantes aumentan la sensibilidad al sol. Usarlos de noche y aplicar SPF a la mañana siguiente no es opcional: es parte del protocolo.

Con qué activos combinan y con cuáles no

Los ácidos exfoliantes se combinan bien con la niacinamida (que calma y refuerza la barrera), el ácido hialurónico (que repone hidratación) y el SPF al día siguiente. No se recomiendan en la misma rutina con retinol ni con vitamina C en concentraciones altas: la superposición puede irritar la piel sin sumar beneficio extra. Si usás varios activos, la regla general es no acumularlos todos en una misma noche.

Una opción para empezar: el Kit Antimanchas de Milaborit

Si querés trabajar manchas y textura con activos que incluyen vitamina C y niacinamida, el Kit Antimanchas Vitamina C + Niacinamida de Milaborit es un punto de entrada curado por La Beautyneta. La vitamina C aporta luminosidad y actúa sobre la pigmentación; la niacinamida (una forma de vitamina B3) calma, unifica el tono y refuerza la barrera cutánea.

Qué esperar: con uso constante, una piel con tono más uniforme y textura más suave a lo largo de varias semanas.

Qué no esperar: no es un tratamiento de ácidos exfoliantes en sí mismo, así que no reemplaza la función de un AHA o BHA si tu objetivo principal es exfoliación química o limpieza de poros. Es un complemento que suma desde otro ángulo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar AHA y BHA juntos?

Sí, pero con criterio. Algunos productos los combinan en concentraciones moderadas. Si los usás por separado, lo más prudente es alternar días o usarlos en distintos momentos de la semana, especialmente si tu piel es sensible. Superponer dos exfoliantes en la misma noche puede irritar sin sumar beneficio.

¿Con qué frecuencia se usan los ácidos exfoliantes?

Depende de la concentración del producto y de la tolerancia de tu piel. Una buena forma de empezar es dos o tres veces por semana de noche, observar cómo responde la piel y ajustar. Más frecuencia no siempre equivale a mejor resultado: la barrera cutánea necesita tiempo para recuperarse entre aplicaciones.

¿Los ácidos sirven para la piel seca?

Sí. El ácido láctico en particular es una buena opción para pieles secas porque además de exfoliar tiene efecto humectante. Las concentraciones bajas (al 5%) son el punto de partida recomendado. La clave es complementar con una buena crema hidratante después de la aplicación.

¿Los ácidos exfoliantes son para todas las edades?

En general sí, aunque las necesidades cambian. En pieles jóvenes suelen usarse más para poros y acné (BHA). En pieles maduras el foco suele ser textura, manchas y renovación celular (AHA). No hay una edad de inicio ni de corte: lo que importa es el objetivo y la tolerancia de cada piel.

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